A un nivel demográfico, los adolescentes constituyen un
grupo de riesgo porque tienden a buscar sensaciones nuevas
y son los que más se conectan a Internet, además de estar
más familiarizados con las nuevas tecnologías.
Sin embargo, hay personas más vulnerables que otras a
las adicciones. De hecho, la disponibilidad ambiental de las
nuevas tecnologías en las sociedades desarrolladas es muy
amplia y, sin embargo, sólo un reducido número de personas
muestran problemas de adicción .
En algunos casos hay ciertas características de personalidad
o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad
psicológica a las adicciones: la impulsividad; la disforia
(estado anormal del ánimo que se vivencia subjetivamente
como desagradable y que se caracteriza por oscilaciones
frecuentes del humor); la intolerancia a los estímulos displacenteros,
tanto físicos (dolores, insomnio o fatiga) como
psíquicos (disgustos, preocupaciones o responsabilidades); y
la búsqueda exagerada de emociones fuertes. Hay veces, sin
embargo, en que en la adicción subyace un problema de personalidad
-timidez excesiva, baja autoestima o rechazo de la
imagen corporal, por ejemplo- o un estilo de afrontamiento
inadecuado ante las dificultades cotidianas. A su vez, los problemas
psiquiátricos previos (depresión, TDAH, fobia social
u hostilidad) aumentan el riesgo de engancharse a Internet .


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