La adicción a Internet y a las redes sociales es un fenómeno preocupante. Sin embargo, el abuso de Internet puede
ser una manifestación secundaria a otra adicción principal
(la adicción al sexo, por ejemplo) o a otros problemas psicopatológicos,
tales como la depresión, la fobia social u otros
problemas de tipo impulsivo-compulsivo (el TOC, por ejemplo)
(Echeburúa, Bravo de Medina y Aizpiri, 2005, 2007).
Lo característico de la adicción a Internet es que ocupa
una parte central de la vida del adolescente, que utiliza la
pantalla del ordenador para escapar de la vida real y mejorar
su estado de ánimo.
95 Enrique Echeburúa, Paz de Corral
Al margen de la vulnerabilidad psicológica previa, el
abuso de las redes sociales puede provocar una pérdida de
habilidades en el intercambio personal (la comunicación personal
se aprende practicando), desembocar en una especie
de analfabetismo relacional y facilitar la construcción de
relaciones sociales ficticias.
El objetivo terapéutico en las adicciones sin drogas es el re aprendizaje de la conducta de una forma controlada. Concluida la intervención terapéutica inicial, los programas de prevención de recaídas, en los que se prepara al sujeto para afrontar las situaciones críticas y para abordar la vida cotidiana de una forma distinta, pueden reducir significativamente el número de recaídas. Si una persona se mantiene alejada de la adicción durante un período prolongado (1 o 2 años), la probabilidad de recaída disminuye considerablemente. A medida que aumenta temporalmente el control de la conducta y que se es capaz de hacer frente con éxito a las diversas situaciones presentadas en la vida cotidiana, el sujeto experimenta una percepción de control, que aumenta la expectativa de éxito en el futuro (Echeburúa, 1999). Sin embargo, los problemas respecto al tratamiento de la adicción a Internet distan de estar resueltos en la actualidad. Muchos de los sujetos aquejados con este tipo de trastornos se niegan a reconocer el problema; otros muchos no buscan ayuda terapéutica; otras la solicitan, pero abandonan la terapia al cabo de una o dos sesiones; otros muchos, tras el tratamiento, acaban por recaer; y otros, por último, abandonan los hábitos adictivos por sí mismos, sin ayuda terapéutica.
Podrían ser distintas ganancias las que llevan a abusar de internet. A primera vista pareciera distinto el usuario adicto a páginas pornográficas, del que pasa horas en juegos de rol. Especialmente poco se ha descrito en redes sociales y principalmente sobre Facebook31. Interesante es el cada día más popular Twitter, donde el usuario en una acción breve publica un pequeño mensaje sin saber el impacto que tendrá. Tras la ansiedad que esto genera finalmente puede llegar o no un refuerzo positivo, ya sea un nuevo seguidor virtual, la masificación del comentario publicado o una simple respuesta de un desconocido, actuando de forma similar al ludopata frente a una carrera de caballos. Aún es difícil poder hablar de tratamiento ya que se requieren instrumentos consensuados para el diagnóstico y seguimiento. Sí cabe destacar que a diferencia de otras adicciones una abstinencia total a internet sería difícil de conseguir en nuestros días, por lo que falta determinar metas para una rehabilitación exitosa. En este sentido probablemente estamos enfrentados a una situación similar a lo que ocurre con el abuso y dependencia de alimentos como los hidratos de carbono60, situación que debe ser manejada con el objetivo de lograr un consumo moderado y no la abstinencia completa. Creemos que trabajos como éste son el punto de partida para que se abra espacio para la investigación sobre la materia en un país como el nuestro, donde en el camino al desarrollo las tecnologías de la información tendrán un lugar cada vez más protagónico.
El objetivo terapéutico en las adicciones sin drogas es el re aprendizaje de la conducta de una forma controlada. Concluida la intervención terapéutica inicial, los programas de prevención de recaídas, en los que se prepara al sujeto para afrontar las situaciones críticas y para abordar la vida cotidiana de una forma distinta, pueden reducir significativamente el número de recaídas. Si una persona se mantiene alejada de la adicción durante un período prolongado (1 o 2 años), la probabilidad de recaída disminuye considerablemente. A medida que aumenta temporalmente el control de la conducta y que se es capaz de hacer frente con éxito a las diversas situaciones presentadas en la vida cotidiana, el sujeto experimenta una percepción de control, que aumenta la expectativa de éxito en el futuro (Echeburúa, 1999). Sin embargo, los problemas respecto al tratamiento de la adicción a Internet distan de estar resueltos en la actualidad. Muchos de los sujetos aquejados con este tipo de trastornos se niegan a reconocer el problema; otros muchos no buscan ayuda terapéutica; otras la solicitan, pero abandonan la terapia al cabo de una o dos sesiones; otros muchos, tras el tratamiento, acaban por recaer; y otros, por último, abandonan los hábitos adictivos por sí mismos, sin ayuda terapéutica.
Podrían ser distintas ganancias las que llevan a abusar de internet. A primera vista pareciera distinto el usuario adicto a páginas pornográficas, del que pasa horas en juegos de rol. Especialmente poco se ha descrito en redes sociales y principalmente sobre Facebook31. Interesante es el cada día más popular Twitter, donde el usuario en una acción breve publica un pequeño mensaje sin saber el impacto que tendrá. Tras la ansiedad que esto genera finalmente puede llegar o no un refuerzo positivo, ya sea un nuevo seguidor virtual, la masificación del comentario publicado o una simple respuesta de un desconocido, actuando de forma similar al ludopata frente a una carrera de caballos. Aún es difícil poder hablar de tratamiento ya que se requieren instrumentos consensuados para el diagnóstico y seguimiento. Sí cabe destacar que a diferencia de otras adicciones una abstinencia total a internet sería difícil de conseguir en nuestros días, por lo que falta determinar metas para una rehabilitación exitosa. En este sentido probablemente estamos enfrentados a una situación similar a lo que ocurre con el abuso y dependencia de alimentos como los hidratos de carbono60, situación que debe ser manejada con el objetivo de lograr un consumo moderado y no la abstinencia completa. Creemos que trabajos como éste son el punto de partida para que se abra espacio para la investigación sobre la materia en un país como el nuestro, donde en el camino al desarrollo las tecnologías de la información tendrán un lugar cada vez más protagónico.

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