Las principales señales de alarma que denotan una
dependencia a las TIC o a las redes sociales y que pueden ser
un reflejo de la conversión de una afición en una adicción
son las siguientes (Young, 1998):
De este modo, conectarse al ordenador nada más llegar a casa, meterse en Internet nada más levantarse y ser lo último que se hace antes de acostarse, así como reducir el tiempo de las tareas cotidianas, tales como comer, dormir, estudiar o charlar con la familia, configuran el perfil de un adicto a Internet. Más que el número de horas conectado a la red, lo determinante es el grado de interferencia en la vida cotidiana. En definitiva, la dependencia a Internet o a las redes sociales está ya instalada cuando hay un uso excesivo asociado a una pérdida de control, aparecen síntomas de abstinencia (ansiedad, depresión, irritabilidad) ante la imposibilidad temporal de acceder a la Red, se establece la tolerancia (es decir, la necesidad creciente de aumentar el tiempo de conexión a Internet para sentirse satisfecho) y se producen repercusiones negativas en la vida cotidiana. En estos casos engancharse a una pantalla supone una focalización atencional, reduce la actividad física, impide diversificar el tiempo y anula las posibilidades de interesarse por otros temas. El sujeto muestra un ansia por las redes sociales y se produce 94 Adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales en jóvenes: un nuevo reto un flujo de trans realidad que recuerda la experiencia de las drogas.
OTROS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS:
a. Privarse de sueño (<5 horas) para estar conectado a
la red, a la que se dedica unos tiempos de conexión
anormalmente altos.
b. Descuidar otras actividades importantes, como el contacto
con la familia, las relaciones sociales, el estudio o
el cuidado de la salud.
c. Recibir quejas en relación con el uso de la red de
alguien cercano, como los padres o los hermanos.
d. Pensar en la red constantemente, incluso cuando no se
está conectado a ella y sentirse irritado excesivamente
cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
e. Intentar limitar el tiempo de conexión, pero sin conseguirlo,
y perder la noción del tiempo.
f. Mentir sobre el tiempo real que se está conectado o
jugando a un videojuego.
g. Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento
en los estudios.
h. Sentir una euforia y activación anómalas cuando se
está delante del ordenador.
De este modo, conectarse al ordenador nada más llegar a casa, meterse en Internet nada más levantarse y ser lo último que se hace antes de acostarse, así como reducir el tiempo de las tareas cotidianas, tales como comer, dormir, estudiar o charlar con la familia, configuran el perfil de un adicto a Internet. Más que el número de horas conectado a la red, lo determinante es el grado de interferencia en la vida cotidiana. En definitiva, la dependencia a Internet o a las redes sociales está ya instalada cuando hay un uso excesivo asociado a una pérdida de control, aparecen síntomas de abstinencia (ansiedad, depresión, irritabilidad) ante la imposibilidad temporal de acceder a la Red, se establece la tolerancia (es decir, la necesidad creciente de aumentar el tiempo de conexión a Internet para sentirse satisfecho) y se producen repercusiones negativas en la vida cotidiana. En estos casos engancharse a una pantalla supone una focalización atencional, reduce la actividad física, impide diversificar el tiempo y anula las posibilidades de interesarse por otros temas. El sujeto muestra un ansia por las redes sociales y se produce 94 Adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales en jóvenes: un nuevo reto un flujo de trans realidad que recuerda la experiencia de las drogas.
OTROS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS:
Tabla 1. Criterios diagnósticos propuestos de adicción
a Internet


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